Quizá uno de los recursos más determinantes y por lo tanto usados en el mundo de los espectáculos de magia es la técnica conocido como Misdirection. Se trata pues de un elemento imprescindible para que el artista de la magia pueda conseguir crear el efecto capital de su presentación.
Básicamente el misdirection se refiere a todo aquello que el mago hará o dirá para captar la atención del público de la audiencia, logrando que los espectadores focalicen su atención en un punto determinado previamente por el artista, es decir, de alguna manera el mago puede diríamos manipular (en el buen sentido del término) la voluntad de la audiencia llevándola hacia lo que dicho artista quiere que ellos vean, y por lo tanto evitando que los espectadores pongan su atención en el punto neurálgico del efecto, de modo que este pase desapercibido. Lograr desviar la atención del público respecto al punto central de la realización de un efecto mágico es por tanto una técnica que requiere pericia y arte en sí mismo.
Se trata por tanto de un elemento psicológico que ha de usarse con cautela y profesionalidad, pues será lo que a la postre condicionará el éxito o no, de la presentación mágica.
El misdirection es fácil advertir en otras disciplinas o ramas del ilusionismo, como es el caso de la Ventriloquia, donde el ventrílocuo consigue crear la ilusión de que el personaje o muñeco de ventriloquia es el que dirige la palabra pues este gesticula y genera movimiento llamativo, mientras que el artista está quieto y con las facciones faciales inmóviles.
Todo mago o artista del ilusionismo aspira a ser un experto en la técnica del misdirection, e invertirá mucho de su tiempo y recursos en conseguir adelantar a otros en ello.
